Cuarteto del Alba
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Sinopsis

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Un desencanto optimista

Cuarteto del Alba Sinopsis

Los cuatro entes escénicos, como denomina el autor de la obra "Cuarteto del Alba" a los actores que deben ir incorporando una gran cantidad de personajes no siempre denidos por sus rasgos sicológicos, sino por su simbolismo o signicado más allá de lo obvio, se convierten en una voz coral que va describiendo una generación que se proyecta en el presente como una plataforma hacia el futuro.

Cada voz incorpora una vía de desarrollo de la estructura dramática elíptica, creando círculos concéntricos que van describiendo en cada pasaje una emoción, un concepto, unas vivencias que abarcan desde el dolor de la frustración política, al dolor causado por la pérdida del amor, todo ello mezclado con referencias a esas libertades absorbidas por unas vidas deconstruidas por la droga, las utopías políticas, el desarraigo, la insatisfacción y con un aparente destino obligado en el desencanto. Pero no es una obra pesimista, sino que se coloca en un territorio en el que la memoria ocupa el espacio de la melancolía y en donde se lanza esa memoria hacia el momento presente, la actualidad, siempre a lomos de una teatralidad exigente que solicita una presencia escénica de los cuatro actores que esté por encima de cualquier convención, pero que acumule en cada gesto, en cada recitado, en cada transición y silencio, todo el compendio de la verdad teatral convertida en una franquicia para la comunicación directa, porque son ellos los que construyen el instante, el juego teatral, la comunión con los espectadores para iniciar un viaje vertiginoso en clave escénica de alta tensión.

Se trata de una textualidad con una carga de poética que la coloca en una órbita que escapa a estructuras convencionales, pero que posee una innegable fuerza en sus imágenes. El montaje propone con un lenguaje escénico moderno, multidisciplinar, muy físico, un paseo emocional por las cenizas de algunas de las utopías vivenciales de una generación, expresado de tal manera que tiende un puente en el tiempo para declararse universalmente como discurso actual, vivo, de futuro. Habla de una generación, de unos individuos, de un país, de una situación política, social y que se va mostrando de una manera teatral abrasiva por lo que convierte cualquier rasgo de desencanto, en una acción optimista por la celebración de la vida y lo que está por venir en un canto por la libertad.